Detrás de la capucha

Nuestro Ministro del Interior, fiel a su formación militar, imagina que matando a un par de jóvenes encapuchados se terminarán los desórdenes y los daños a la propiedad. Olvida que ese tipo de política sólo conduce a guerras eternas y que también hay una versión humanista de la consigna “se mata la perra, se acaba la leva”.
Ésta es, que atacando las causas de un fenómeno se superan sus síntomas.
Pero ningún líder gubernamental analiza las causas de lo que ocurre hoy en Chile. Inspirados en Villegas, se conforman con la simpleza de pensar que los jóvenes quieren saquear y protestar por el gusto de hacerlo. Por no haber sido bien criados por sus padres.
Pero los padres de los actuales adolescentes se formaron en una sociedad donde dominaba la violencia. Donde el Estado ejercía la tortura y el asesinato como método de resolución de conflictos, donde todo era legítimo para impedir el triunfo del comunismo. Los guardianes de la ley podían degollar o secuestrar a los discrepantes. Los encargados de los interrogatorios no sólo poseían instrumentos de tortura, comprados con recursos fiscales, en casas habilitadas para ello, sino que, como botín de guerra, les era permitido violar a las “jóvenes subversivas”.
Los padres de los jóvenes encapuchados vieron cómo unos pocos se tomaban el país recibiendo las empresas del Estado, los inmuebles de los muertos, los predios que se había entregado de manera transitoria a campesinos. Si la muerte no era importante para los líderes que en 1989 contaban con el 45% del electorado, si aún hoy los que defendieron y apoyaron la liquidación de humanoides a través de todas las vías posibles, en 2010 tuvieron el apoyo de más del 50% de la población. Si se bombardeó La Moneda para expresar el repudio a un Gobierno elegido constitucionalmente, ¿Por qué no se puede romper los semáforos o quemar los buses que han sembrado la desesperación entre la mayor parte de las familias santiaguinas? ¿Por qué no se puede manifestar con piedras una discrepancia?
Tras cada capucha existe la convicción de que no son los adolescentes los que construyen las armas, los que declaran las guerras, los que purifican cocaína, los que se hacen millonarios con el comercio internacional de drogas, los que buscan prostitutas infantiles, los que han recreado la actual forma de hacer política, los que cobran intereses usureros y que como los ejecutivos de La Polar ni siquiera pasan cerca de la famosa puerta giratoria.
Los jóvenes que se cubren con una capucha, no quieren mirar nunca más la sociedad que los adultos hemos construido para ellos. No tienen en quién confiar y claman por ayuda. ¿Los pueden ayudar curas pedófilos, profesores amargados, padres ausentes, golpeadores o alcoholizados, madres abandonadas, sostenedores y dueños de universidades que no tienen nociones elementales de educación?¿Pueden confiar en líderes políticos que disponen personalmente de recursos fiscales, porque ganan sueldos “miserables” o “reguleques”. ¿De Alcaldes que se roban sus exiguas arcas? ¿De gobernantes que les dan un voucher, por un subsidio, para que sus padres reconstruyan sus casas y sus vidas? ¿De un Estado que les niega una salud y educación de una mínima calidad?
La TV, su principal medio educativo, les enseña diariamente que para opinar o figurar, para ser invitado a programas o discoteques, hay que insultar y hablar golpeado. Al mismo tiempo les muestra la belleza, los balnearios brillantes, las rubias sin grasa, las musculaturas envidiadas, el éxito de los footballistas que lo consiguieron.
La mayoría nunca tendrá acceso a esa belleza. Imposible con sus nombres, sus barrios, la precariedad de sus trabajos, la pobreza de sus salarios o propinas. Nunca con una educación que no educa, que no sirve para encontrar trabajo, que los endeuda de por vida. Que les ofrece títulos inexistentes con publicidad engañosa.
Tras la capucha se esconde la desesperanza.
Desesperanza que se encuentra cruda y pavorosa en cifras del Ministerio de Salud. El suicidio aumenta sistemática y aceleradamente entre los jóvenes chilenos. En "Tendencia al suicidio 2010" , se informa que el 76% de los jóvenes chilenos entre 18 y 28 años admite que ha pensado alguna vez en quitarse la vida y que el 71% ve su futuro con pesimismo. El 81% se ha sentido inútil, el 82% fracasado y con ganas de "abandonarlo todo"; el 75% "a veces nota que podría perder el control sobre sí mismo"; el 73% tiene poco interés en relacionarse con gente y el 71% considera que quitarse la vida es una opción frente a una situación desesperada. La causa inmediata al momento del suicidio sería esta sensación de desaliento o una depresión no tratada, porque la mayoría de los suicidas se encuentra entre los jóvenes de menores ingresos, es decir en aquéllos que no tienen acceso a atención siquiátrica.
Está claro, entonces, que a muchos jóvenes encapuchados no les importa morir. No quieren ser viejos pobres. El hambre de lo que no tienen, o del dinero para obtenerlo, los domina. Es por eso que cada vez se embarcan en operaciones delictivas de mayor riesgo, o se entregan con furia a las drogas y el alcohol. Es otra forma de morir. Lo saben y no les importa.
Por lo tanto, la amenaza de muerte, o los deseos de cadena perpetua de los líderes de opinión, no puede asustarlos. No acabará la leva. Y los adultos nos quedaremos con la vergüenza de haber construido un país con una juventud que no quiere vivir.
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viernes, 21 de octubre de 2011
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DIOS NO HA VISITADO LEBU
En el año 71 comencé a visitar las minas del carbón de nuestro país. Debía trabajar con sus dirigentes sindicales para convencerlos de que dedicaran parte de su tiempo libre a la administración de la empresa. Todo nacía de la convicción utópica de que los trabajadores tenían el derecho a ser protagonistas de sus destinos, y ellos, con la dignidad que envolvía todos sus actos, se embarcaron en dicha tarea.Lo que más llamaba la atención era su inteligencia. Inteligencias que contrarrestaban con la escasez de estímulos, puesto que la mayoría cumplía tareas subterráneas, viviendo el día entero en las galerías que se encontraban dentro de la tierra y muy abajo del mar. El carbón se extraía con una picota, que cada minero llevaba consigo, al mismo tiempo que iba abriendo el pozo, excavando las diversas capas de la tierra para llegar al combustible que depositaban en un carrito. Los que comenzaban a abrir nuevos surcos entraban en calzoncillos y en los que estaban en ciernes deslizaban el cuerpo y con la picota iban armando el nuevo espacio que crearía la galería. Bajo la tierra, sólo estaban acompañados de una cantimplora con café frío y vino y de un pan con cebolla y a veces carne.
Nunca escuché a nadie reclamar por el tipo de trabajo que realizaban. Por el contrario, estaban llenos de ideas de cómo contrarrestar el desabastecimiento de herramientas y equipos que producía la escasez de divisas y el sabotaje empresarial. Su trabajo, realizado por generaciones, envolvía una historia pionera, un amor a la tierra, al país y a la soberanía nacional que pudimos ver consagrados en novelas como SubTerra y SubSole y muchas otras. Me trataban con respeto y quizás con algo de ternura. Por historia, experiencia y memoria genética sabían que todo no sería tan fácil como yo, en mi insensatez casi adolescente, imaginaba.
Un día me tocó ir a Lebu. Una ciudad campesina, con un mar impresionante, oscuro y temible. A la hora de almuerzo me mostraron un roquerío, donde se mostraba a los afuerinos con orgullo un chiflón misterioso que soplaba y podía llegar a botar a una persona. La reunión donde preparamos la asamblea del día siguiente duró toda la tarde y a las seis me despedí para irme a la casa de huéspedes de la compañía, después de recorrer un par de veces la calle del pueblo. La casa era de madera y el viento entraba por todas las rendijas. No había llevado nada para leer y no tuve más alternativa que acostarme y a oscuras esperar que el sueño me venciera escuchando el viento.
Meses después, esos dirigentes con los que preparamos la asamblea fueron ejecutados o apresados, veinte años más tarde les cerraban su fuente de trabajo. Era mejor importar un carbón de mejor ley y más barato para el negocio termoeléctrico y ya no era económico mantener las fuentes de trabajo de las familias mineras de Lota, Schwager, Curanilahue, Arauco y Lebu. Se decidió que se las arreglaran con el mercado que los ordenaría y haría más productivos. No importaba la soberanía, la tierra, la historia, ni el arraigo.
Imposible no recordar todo eso el 27 de febrero, imposible no pensar en esas familias que venían luchando toda una vida por su tierra y en los últimos veinte años por su sobrevivencia. Difícil no hacer cuentas con las decisiones que los venían matando, no reflexionar sobre el mercado que nada les había resuelto y en la naturaleza que ahora los atacaba a mansalva y sin contemplaciones.
Habían perdido una vez sus fuentes de trabajo, ahora sus casas, su suelo, sus cerros, su río, el lugar donde podían caminar. Nuevamente las fuentes de trabajo que habían logrado inventar al perder sus minas.
Las más de 2.000 familias damnificadas lo han perdido todo. No tienen esperanzas de que se obtengan terrenos para construir sus casas definitivas. Sólo cuentan con su miedo y su tristeza.
El tsunami destruyó las Caletas de Llico, Tubul con lo que se destruyó el 90% de la pesca y de los buzos mariscadores. Por lo tanto desapareció el trabajo de los “encarnadores”, es decir los trabajadores que preparan el material para la pesca, poniendo las sardinas en los espineles. Allí se perdieron 4.000 puestos de trabajo.
En Lebu además, el río se secó y ya no hay embarcaciones, ni puerto, ni atracadero. Los barcos se fueron a Valdivia. También se destruyeron las Caletas de Punta Lavapie, La Rumana y El Piure, y las algas se secaron al levantarse las piedras. Así se destruyó el trabajo de las mujeres algueras. Como el mar subió más de tres metros, todo el trabajo de orilla, generalmente realizado por mujeres, se destruyó.
Sigue habiendo derrumbes. La lluvia está destruyendo la precariedad de las aldeas, sea por el terreno, la ausencia de alcantarillado o la calidad de las viviendas. No hay locomoción a las escuelas desde los puntos donde se localizaron las aldeas, por lo tanto los niños van mojándose a sus lugares de estudio. Muchas familias viven de los basureros.
Y nuevamente la naturaleza los ataca en la madrugada del 1 de junio, en uno de los días más fríos del año. Los noticieros ni se inmutan, un temblor de 6,5 no es nada. No hay muertos y “ellos ya están acostumbrados”.
No sé si Lebu estará muy diferente del día en que lo conocí, no sé si habrá un mall y ofrecerán créditos a los habitantes que no tienen nada. No sé nada de nada y cada vez entiendo menos todo, pero de lo que estoy segura es que Dios no los ha visitado.
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miércoles, 1 de junio de 2011
LA MUJER: COMODÍN DE LA HISTORIA

Coincido en que lo mejor para un niño recién nacido es estar seis meses con sus padres. También que luego cuente con una madre que cumpla diferentes roles en la sociedad. En una sociedad ideal eso sería posible. Sin embargo, todo sabemos que los chilenos estamos muy lejos de vivir en una sociedad ideal.
Por el contrario, hemos ido perdiendo los componentes mínimos de una sociedad a lo menos amigable. La solidaridad, la protección mutua, la unidad familiar, la cultura, el derecho a un trabajo estable, la organización entre iguales para apoyarse y buscar mejores condiciones de vida, los sueños. Sin embargo, se han desarrollado con fuerza arrolladora, el individualismo, la soledad, la desprotección, la vulnerabilidad y el miedo.
Todo ello junto a un impresionante desarrollo de la tecnología en todos los ámbitos y de un crecimiento empresarial sin precedentes. Nunca antes empresas chilenas dominaron mercados latinoamericanos, como ocurre con los negocios del retail. Nadie podría haber imaginado que cinco grupos chilenos llegaran a formar parte de los records Forbes de las 500 familias más ricas del mundo. ¡Quien hubiese pensado que la Viña Concha y Toro compraría una viña en California por US$238 millones!
La situación de la mujer chilena también ha cambiado en los últimos 50 años.
El desarrollo del capitalismo agrario, comenzado con la Reforma Agraria de 1964, dio lugar a que la mujer campesina se liberara del derecho a pernada pasando de inquilina a temporera agrícola. El trabajo de las obreras de la manufactura ha sido reemplazado por las importaciones asiáticas y por trabajo individual a destajo en el hogar. El servicio doméstico es más libre, gran parte concentrado en empresas de aseo, y han aparecido una serie de trabajos temporales, desde la venta de ropa usada en ferias callejeras al teletrabajo.
Pese a las duras condiciones de trabajo, la mujer prefiere estas nuevas formas de organización laboral por el acceso a ingresos propios y a libertad. Ello, junto a la presencia incalculable de las múltiples tarjetas de crédito entregadas a sola firma, ha llevado a un número importante de mujeres de sectores populares a liberarse del marido proveedor. Como contrapartida, se ha intensificado la irresponsabilidad masculina, el embarazo adolescente y el surgimiento de un nuevo tipo de familia extendida. Un grupo familiar cada vez más generalizado, es el conformado por una Jefa de Hogar sola, con un número importante de hijos de distintas “parejas”, que puede incluir nietos de las hijas mayores también con “parejas” ausentes. La liberación sexual femenina también ha impulsado que estas Jefas de Hogar disfruten de su libertad, en lo que se ha dado en llamar el “carrete” y también en el juego en las máquinas tragamonedas que se multiplican en los barrios populares.
En suma, actualmente en Chile, la mujer es más libre, pero tiene un bajo nivel de participación formal asalariada, especialmente en los sectores populares donde predomina el trabajo precario, individual, sin protección y sin pertenencia a ningún tipo de organización.
En esta situación, es complementario un post natal de seis meses. Las exigencias de los procesos productivos obligarán a los empresarios a profundizar la prescindibilidad del trabajo femenino de baja calificación con lo que se legitima el trabajo precario y se profundiza la estrategia neoliberal de entregar bonos en dinero a los más pobres para impedir que presionen por protección estatal o un lugar en el sistema productivo. Que las mujeres opten por no buscar trabajo también alivia los indicadores de desempleo.
Pero la justificación del post natal de seis meses es correcta, aunque no es primera vez en la historia que el discurso oficial utiliza valores inmanentes femeninos para satisfacer necesidades del sistema. Cuando se necesita mano de obra barata con poca fuerza sindical se llama a las mujeres al trabajo, cuando ésta no se necesita se rinde culto a la maternidad.
En las grandes guerras se llamó a las mujeres a sostener la producción. Al término de éstas, los hombres retomaron sus puestos de trabajo y se valoró el rol de la mujer como madre. Mijail Gorbachov, en pleno proceso rectificador post stalinista al impulsar el ajuste económico, opinaba sobre las mujeres soviéticas: “Al ocuparse de investigaciones científicas, obras de construcción, producción y servicios, o aún actividades creativas, a las mujeres no les queda suficiente tiempo para realizar sus tareas diarias en el hogar (…). Por tal motivo, hemos desarrollado acalorados debates sobre lo que deberíamos hacer para que puedan volver a dedicarse a su misión puramente femenina.”
En los años 60, cuando se necesitaba mujeres consumiendo y trabajando para desarrollar la industria, la Alianza para el Progreso en A. L. las traslada del campo a las ciudades. Para ello también se hacen campañas contra la lactancia materna, favoreciendo de paso a la Nestlé en sus ventas de sucedáneos .
Al mismo tiempo, como el malthussianismo pronosticaba el aumento incontrolable de la población, se impulsa el uso de la píldora anticonceptiva con el activo apoyo de la Iglesia Católica. La misma Iglesia que en los años 90, preocupada por la baja natalidad europea, comenzara su cruzada contra los métodos anticonceptivos en general.
Chile, en su rol de exportador de recursos naturales producidos con alta tecnología, necesita mano de obra femenina barata, temporal y de baja calificación sólo en servicios y agroindustria y, al mismo tiempo, necesita continuar aligerando el Estado. Para eso necesita a las mujeres en sus casas. Sale más barato entregar bonos para que la mujer atienda en casa a sus hijos, ancianos y discapacitados a que se multipliquen las salas cunas, los hogares y los hospitales estatales.
Como decía Gorbachov las mujeres en Chile deben dedicarse a su misión: la maternidad y las labores del hogar.
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lunes, 7 de marzo de 2011
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¿DONDE VAN LAS GANANCIAS DEL NARCOTRÁFICO?
Una de las pocas cosas útiles que enseña la Ciencia Económica es que las cuentas deben cuadrar y que lo que entra por una parte debe salir por otra. Como decía Antoine Lavoisier “nada se pierde todo se transforma”.Sin embargo, nunca he escuchado nada sobre los dineros que se obtienen por el tráfico de drogas en la economía chilena. ¿Se va todo al exterior y ni un peso afecta a la economía interna?
Libertad y Desarrollo hizo en 2002 un estudio en el cual se refiere al valor del mercado de la droga, es decir la cantidad de plata con que se compra lo que se consume. En el año 2002 éste alcanzaba el valor de $ 46.718.000.000. Para llegar a esa cifra, multiplicó el precio estimado por unidad de droga por el número de veces que se consume al año y luego por la cantidad de consumidores, según estrato socioeconómico.
Es importante destacar que el número de consumidores es considerablemente más alto en las personas pertenecientes a un nivel socio económico bajo y también es mucho más alto el número de días que éstas consumen. Si se considera la droga más dañina, es decir la pasta base, en un nivel alto consumen 1.154 personas durante 16 días, mientras en el bajo lo hacen 28.548 personas durante 114 días. En un caso es apenas una diversión, en el otro un problema social que afectará a varias generaciones.
Pero lo más impactante son los montos involucrados, especialmente si se considera que los que manejan el negocio tienen la suficiente habilidad empresarial, como para hacer discriminación de precios, al cobrar precios menores a los más pobres, pero no bajarlos en la droga a las que son más adictos.
Como dice Paco Ignacio Taibo en la Revista Digital, el narcotráfico es un negocio criminal, que sigue reglas de un mercado semivisible, tiene inversiones, está sujeto a la producción y la distribución. Una parte del dinero, millones de millones de dólares, se moverá prosaicamente en paquetes de billetes verdes envueltos en papel periódico y en maletas Samsonite, pero otra parte, quizá la más importante, se convierte en inversiones, casas, automóviles de lujo, oficinas, hoteles, tiendas, restaurantes. Agrega una inquietud que comparto: En los cientos de decomisos, cateos, detenciones, ¿no han aparecido chequeras, cuentas bancarias, huellas y rastros? ¿Por qué no se habla de esto nunca?
Es difícil imaginar que los jóvenes humildes consumidores y vendedores de las poblaciones populares, sean los que hacen las importaciones. Es claro que de esto se hacen cargo los grandes empresarios de la droga. ¿Cómo invierten la plata? ¿Se esconden en el secreto bancario? ¿Por qué todavía en Chile hay secreto bancario?
Las cantidades comentadas más arriba han aumentado millonariamente, porque todos los datos coinciden en señalar que los consumidores han aumentado y también los precios.
La realidad es que en Chile se consume, se comercia y se lava dinero. En diferentes textos se encuentran diferentes cifras del lavado, pero todas coinciden en que éstas andan por los miles de millones de dólares.
El tipo de cambio refleja el exceso de liquidez en dólares que la autoridad económica sólo vincula al cobre. Pero, las transnacionales sólo internan los dólares para pagar costos nacionales y los impuestos locales, todo el resto queda en el exterior. Sólo Codelco estaría ingresando potencialmente todos los excedentes, pero es la que maneja menores márgenes, y sólo representa el 35% de los excedentes del cobre, y el 42% de las ventas del país al exterior.
¿No es ridículo que los economistas del régimen, que hacen todo tipo de pronósticos a diario y desde el Banco Central compran dólares para subir el precio de éste, no consideren el narcotráfico en sus cálculos?
¿Qué valor real tiene la Encuesta CASEN?
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martes, 8 de febrero de 2011
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LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA Y EL USO DE LA TALIDOMIDA
En Chile se carece de información. Los diarios informan lo que estiman los dueños que es conveniente que sepamos y la TV se dedica a diseñar noticieros para obtener un supuesto rating y hacer publicidad a los auspiciadores. Sin embargo, la verdad siempre a la larga llega, sea a través de Wikileaks o de las infinitas formas con las que la humanidad se las ha ingeniado a través de su historia para sobrevivir. Aunque, hay que reconocer, que en Chile es bastante difícil acercarse a la verdad. Aquí sería imposible que un ex banquero arrepentido nos dijera los nombres de los que evaden impuestos, de los que lavan el dinero del microtráfico, o el que viene del exterior para dichos propósitos. No podemos aspirar a tanto.Así, me he enterado, vía Internet, que la droga fatal llamada en español Talidomida, aún se vende en Chile con otros nombres. Personas mutiladas, con deformaciones atroces, sin extremidades, por la droga que tomaron sus madres cuando les tenían en su vientre, me dijeron llamándome a adherir a su campaña, que se vende en Chile con los nombres de Softenón, Betasedán, Softenil, Enterosediv o Noctimid. El número de nombres posibles en varios lugares del mundo se puede encontrar en el recuadro.
La talidomida se desarrolló en Europa entre 1957 y 1961, especialmente en Alemania y Gran Bretaña. Se vendió en Chile en los años 60, recetándose como un hipnótico no barbitúrico para madres recién embarazadas con náuseas en las mañanas. Al dar a luz hijos con mal formaciones se retiró del mercado. O al menos así se pensó. Pero nunca se dejó de usar.
Más aún, en Chile era aprobado al mismo tiempo que en Europa era retirado. A través de la Resolución Exenta N° 305, del 7 de febrero de 1961, inscripción N°7917, el Softenon en supositorios, Laboratorio Recalcine con licencia Chemie-Grünenthal de Alemania. De la Resolución Exenta N°651 de 23, marzo, 1961, Inscripción N°795, el Softenon Jarabe, Laboratorio Recalcine con licencia de Chemie-Grünenthal, Alemania. Y Resolución Exenta Nº 752 de Fecha 5 de Abril de 1961, inscripción Nº 7966, el Softenon en Tabletas, Laboratorio Recalcine con licencia de Chemie-Grünenthal de Alemania. Resolución Exenta Nº 723 de Fecha 3 de Abril de 1961, inscripción Nº 7967. Betasedán Comprimidos de 50 MG, Instituto Bioquímico Beta S.A.
Aparentemente, ya la Talidomida se ha reintroducido en todo el mundo, pero para uso en desórdenes inmunológicos e inflamatorios. En Chile, el Laboratorio Recalcine produce el Softenon (Talidomida), para inhibir la creación de tumores y cáncer a la médula y está registrada para atacar la lepra y el mieloma múltiple. Se vende bajo receta médica retenida, pero no “con control de saldo” como ocurre con medicinas peligrosas, como las que contienen morfina por ejemplo.
A juicio del movimiento VITACHI, que significa Víctima de la Talidonomida en Chile, en nuestro país nunca se emitió oficialmente la orden de retirar del mercado la Talidomida y, aparentemente, en hospitales públicos, no sólo se ha usado para el cáncer o la lepra.
Esto lo prueban las edades de algunos de los socios del movimiento con malformaciones, cuya fecha de nacimiento se encuentra en los años 68, 70, 75, 76 y 88, es decir después que la Talidomida se prohibió para el uso de madres embarazadas en Europa. Eso se puede comprobar con nombres y apellidos en el DVD que reparte VITACHI. Los afectados por malformaciones cuentan que en hospitales se prescribió medicamentos contra las náuseas a sus madres no para la lepra, o el cáncer.
Dos ejemplos de las Fichas de Socios de Vitachi:
Nombre: Graciela Fuentes Conti.
CI.: 13.066.137-8
Fecha de Nacimiento: 17 de Marzo de 1976
Lugar de Nacimiento: Santiago, Región Metropolitana
Diagnóstico: Agenesia, malformación congénita en extremidades superiores e inferiores.
Cuando mi madre María Angélica, estaba embarazada de mí, tenía muchos síntomas de pérdida, por lo cual, el doctor tratante le dio a tomar medicamentos, los cuales cambiaba constantemente en cada visita de mi madre. Este doctor le recetó muchos y distintos medicamentos, con variados nombres y laboratorios, pero según otro doctor de aquella época eran talidomida. Cuando yo nací, por supuesto que el médico desapareció, e incluso a mis papas les ofrecieron dejarme para experimento de laboratorio.
Nombre: Cintia Johanna Trigo Negrón. C.I.: 16.952.750-4
Fecha de Nacimiento: 6 de Agosto de 1988
Lugar de Nacimiento: Santiago.
Sólo sabe que a su madre le dieron unas pastillas cuando estaba en la primera etapa de gestación, su madre tenía nauseas y vómitos, lo que la hizo consultar a un médico, quien le dio esas pastillas. Mucho tiempo después supimos que era talidomida. Cuando nací el médico no quiso atender más a mi madre.
En las regiones VI y VII hay innumerables casos de niños con mal formaciones del mismo tipo. Éstas se han adjudicado a que temporeras embarazadas están expuestas a los pesticidas que se aplican desde aviones. Hasta hace poco, no he actualizado la información, en estas zonas se usaban pesticidas prohibidos en Europa, un grupo de ellos llamados “la docena de la muerte”.
Sería conveniente que nuestras autoridades, quienes nos guían y son responsables de nuestros destinos, si escucharan a estas víctimas, no sólo velaran por la situación en la vejez de las personas con malformaciones, puesto que el movimiento VITACHI pide apoyo del Estado para exigir una pensión al Laboratorio alemán que creó la droga, sino que investigaran las causas de que nuestros hijos en algunos lugares del país tengan malformaciones de este tipo. También que revisaran las drogas que prescriben algunos médicos en los hospitales públicos.
No basta con la Teletón.
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